Emoción en las alturas | Excitement in the highlands


Lechucita Parda (Aegolius ridgwayi)

Unspotted Saw-whet Owl (Photo: Pablo Siles)

La primera parte de junio estuvo ajetreada e interesante para el Proyecto Lechucita Parda. La mañana del 27 de mayo 2017, mientras Michael Granados conducía por la carretera Interamericana observó un búho café y pequeño perchado casi en la línea blanca de la calle e instintivamente se detuvo a ver qué pasaba. Al acercarse se dio cuenta que el ave no era la abundante Lechucita Serranera (Megascops clarkii), sino que se trataba de la elusiva Lechucita Parda (Aegolius ridgwayi). Desafortunadamente también se dio cuenta que no podía volar y posiblemente tenía una afectación en su ojo izquierdo, tal vez resultado de una colisión contra un vehículo. Procediendo de manera correcta, Michael llamó a su hermano Erick quien es colega del Proyecto Lechucita Parda y le preguntó qué debía hacer con la lechucita. Aproximadamente 62 kilómetros de la carretera Interamericana atraviesan el hábitat de la Lechucita Parda en su sinuoso trayecto sobre el Cerro de la Muerte entre Cartago y San Isidro, por lo que no es de extrañarse que estas aves sean golpeadas de vez en cuando por vehículos.


Early June was a busy and exciting time for the Unspotted Saw-whet Owl Project. The morning of May 27, 2017, as he was driving along the Pan-American Highway Michael Granados saw a small, brown owl literally sitting on the white line along the edge of the highway and instinctively pulled over to see if the owl was okay. When he got nearer he noticed it was not the abundant Bare-shanked Screech-Owl (Megascops clarkii), rather it was the elusive Unspotted Saw-whet Owl (USWO hereafter). Unfortunately he also noticed the owl could not fly and possibly had problems with its left eye, most likely the aftermath of colliding with a vehicle. Doing the right thing, Michael called his brother Erick who happens to be a member of our USWO Project, and asked him what he should do with the bird. Roughly sixty-two kilometers of the Pan-American Highway run through Unspotted Saw-whet Owl (Aegolius ridgwayi) habitat as this iconic highway works its way over Cerro de la Muerte between Cartago and San Isidro, so it is not too surprising these owls get hit from time to time.

Lechucita Parda en la caja utilizada para transportarla.

USWO in the box used for transportation.


Lo que aconteció seguidamente fue como una eficiente carrera de relevos a medida que los diferentes colegas del proyecto transportaban a la lechucita lo más que podían. Al fin en mi casa la revisé rápidamente y no tenía aparentes fracturas en sus extremidades pero aún no abría su ojo izquierdo. El siguiente paso era obviamente cuidados por parte de un especialista pero no existen muchos veterinarios que cuenten con experiencia con lechuzas, por lo que contactamos a Randall Arguedas quien trabaja en el Zoológico Simón Bolivar en San José y tiene amplia experiencia tratando rapaces. Randall no iba a estar disponible hasta el lunes, así que cuidé al paciente durante el fin de semana.


What followed was a very efficient relay race from the high Talamanca mountains down to my house in the Central Valley, as different members of our project drove the owl as far as they could. Finally at my house, I examined the owl quickly and it did not appear to have any broken appendages, but it would not open its left eye. The next step was obviously professional medical care, but not many veterinary doctors know how to treat owls, so we contacted Randall Arguedas who works at the Simón Bolívar Zoo in San José and has great expertise with raptors. He was not going to be available until Monday, so I kept it in my house and took care of it that weekend.

Lechucita Parda descansando en el sillón de mi casa.

USWO resting on my couch.


Temprano el lunes llevamos a la lechucita al doctor donde se recuperó rápidamente luego del tratamiento debido y menos de una semana después lo liberamos cerca del punto donde fue encontrado, pero no sin antes tomarle todas las medidas importantes (por eso sabemos que era macho) y además se convirtió en el primer individuo de su especie en ser anillado en Costa Rica: #M001.


Early Monday morning we sent him off to the doctor where he quickly recuperated after treatment and less than a week after finding him we released him back into the wild near the same point he was found, but before we did so we made all the important measurements (which is why we know it was a male) and he became the first USWO to be banded in Costa Rica: #M001.

Eylin Flores y Randall Arguedas tratando a la Lechucita Parda en el Simón Bolívar.

Eylin Flores and Randall Arguedas treating the USWO at the Simón Bolívar Zoo.

M001 mostrando el anillo en su tarso izquierdo.

M001 showing the band on his left leg.

Solo un par de días después de esta exitosa historia, esta vez en el Volcán Irazú, dimos un paso gigantesco en entender la historia natural de esta especie al encontrar a una Lechucita Parda ¡a plena luz del día! Esta es solamente la segunda vez que la hemos encontrado descansando durante el día y estábamos muy emocionados por la oportunidad de aprender algo sobre esta parte de la vida de la lechucita.

Only a couple days after this success story, this time on the Irazú Volcano, we made a giant leap forward in understanding more of this species' life history when we happened to find an USWO on a day roost! This is only the second day roost we have ever found, so we were very excited because this was an excellent opportunity to learn more about this aspect of the USWO's life.

Lechucita Parda descansando de día.

USWO on a day roost.

Esta era tambien una excelente oportunidad de averiguar más sobre la dieta del Aegolius ridgwayi, encontrando egagrópilas, o las partes indigeribles de las presas de una ave, como pelos y huesos, las cuales son regurgitadas. Al anochecer, luego de que la lechucita se fue de su percha, buscamos con cuidado por debajo de esta y ¡logramos hallar una egagrópila! Cuando la diseccionemos sabremos exactamente de qué se alimentó esa Lechucita Parda la noche anterior.

This was also a great opportunity to look into the USWO's diet by finding pellets, the undigested parts of a bird’s food, such as hair or bones, which are regurgitated. In the evening after the owl left the roost we looked very carefully under its perch and were able to find one! When we disect this pellet we will know exactly what this Unspotted Saw-whet Owl was eating the night before.

Egagrópila de la Lechucita Parda.

USWO pellet.

Durante la última semana tuvimos éxito encontrando dos sitios nuevos donde la Lechucita Parda está presente en el Volcán Irazú y realizamos grabaciones de sus vocalizaciones. Revisamos estos dos sitios basándonos en nuestras propias predicciones de lo que hemos aprendido sobre su preferencia de hábitat hasta ahora, lo que ha sido un punto clave en sacar a esta ave del anonimato, despojándola de su reputación de "fantasma."

Over the last week we were also successful at finding two new sites where USWOs were present on Irazú Volcano and made more recordings of their vocalizations. We checked these two sites based on our own predictions from what we have learned about this owl's habitat preference so far, which has been the key element in shedding light on a bird that used to be unfindable, ridding it of its nickname "Unspottable."

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© Photos by Ernesto Carman, Pablo Siles and Antonio Loaiza.

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